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En el marco del Día Mundial del Pingüino, comienza una nueva campaña de monitoreo para seguir sus rutas. Las diferencias entre machos y hembras y las trayectorias más insólitas

  Algunos pingüinos de Magallanes han recorrido hasta 16.000 km en una temporada, alcanzando las costas de Uruguay y el sur de Brasil (Imagen Ilustrativa)

Cada año, miles de pingüinos de Magallanes emprenden una travesía épica desde Punta Tombo, en la Patagonia argentina, hacia los confines del Atlántico Sur. Esta reserva natural se ha consolidado como un caso paradigmático a nivel mundial: alberga la colonia continental de pingüinos de Magallanes más grande del planeta, con cerca de 500.000 ejemplares que llegan a sus costas para nidificar. El sitio, de 210 hectáreas en la provincia de Chubut, representa un santuario de vida silvestre fundamental para la biodiversidad marina y un modelo de conservación que atrae la atención de la ciencia y del turismo de naturaleza.

La importancia de Punta Tombo quedó de manifiesto no solo por su relevancia ecológica, sino también por hitos recientes, como el juicio histórico en el que se condenó la destrucción de 175 nidos durante la temporada reproductiva de 2021, marcando un precedente judicial en la protección ambiental. Esta área protegida persigue conservar los espacios de nidificación y proteger la fauna marina asociada, integrando la observación pública respetuosa y la educación ambiental.

Los pingüinos de Magallanes funcionan como indicadores biológicos del estado de salud del océano y la disponibilidad de alimento

En el marco del Día Mundial de estos habitantes patagónicos, que se celebra este sábado 25 de abril, se lanza la cuarta campaña de seguimiento satelital impulsada por la Global Penguin Society, que permite a la ciencia abrir una ventana sobre sus rutas y sumar precisión a los esfuerzos de conservación.

Capaces de cubrir más de 11.000 kilómetros en cada temporada migratoria, los pingüinos de Magallanes abandonan las costas argentinas para alcanzar playas remotas de Uruguay e incluso del sur de Brasil. Gracias a transmisores satelitales, los científicos pueden reconstruir los tramos de su viaje, reconocer las zonas donde se alimentan y reunir información clave para garantizar su protección.

De “Mirtha” a “Taylor Swift”: cuánto migran los pingüinos de Magallanes

La migración anual comienza en abril, justo después de la muda de plumaje. Es entonces cuando los pingüinos se lanzan al mar abierto y transforman el océano en su escenario principal. En apenas un año, pueden recorrer más de 11.000 kilómetros, desafiando distancias con una resistencia notable.

Algunos ejemplares han registrado trayectos de hasta 16.000 kilómetros en una sola temporada, con jornadas en las que avanzan hasta 170 km. El monitoreo constante revela no solo la magnitud de sus desplazamientos, sino también los obstáculos que enfrentan: corrientes cambiantes, zonas de escasez de alimento y los riesgos derivados de las actividades humanas sobre el Atlántico Sur.

Antes de lanzarse al océano, los pingüinos reciben diminutos transmisores satelitales que permiten seguir cada movimiento de su viaje. Unos 70 ejemplares de ocho colonias de Chubut y Río Negro ya han sido rastreados por la Global Penguin Society, la organización internacional de conservación líder dedicada a proteger las 19 especies de pingüinos del mundo y sus hábitats marinos y costeros.

Unos 70 ejemplares de ocho colonias de Chubut y Río Negro ya han sido rastreados por la Global Penguin Society

La lista de pingüinos rastreados llevan nombres vinculados a la cultura popular, como Messi, Taylor Swift y Leo DiCaprio. Esta iniciativa busca acercar la aventura de estas aves al público general y despertar interés por su conservación. “Hasta ahora uno de los recorridos más extensos correspondió a Mirtha Legrand, una pingüina que alcanzó Porto Belo, Brasil, tras atravesar aproximadamente 10.200 kilómetros desde la colonia San Lorenzo, la más grande del mundo para esta especie. Mirtha es una leyenda hasta en el mundo pingüino”, reveló Pablo García Borboroglu, presidente de la organización.

Taylor Swift, por su parte, completó un viaje de 11.400 kilómetros hasta el norte de Uruguay, partiendo desde Isla Leones, cerca de Camarones. Algunos de sus “padrinos” ya conocen la historia y siguen a sus pingüinos, como Susana Giménez, quien recibió un peluche con un código QR para rastrear a su pingüina en tiempo real. “Sabemos que lo hace frecuentemente. Durante su visita, justo el animal estaba frente a Uruguay, y ella bromeaba con que se había ido a ‘La Mary’, su residencia en ese país", contó el biólogo patagónico. El Kun Agüero también sigue a su ejemplar, que llegó hasta el sur de Brasil tras recorrer unos 8.500 kilómetros.

Cómo se estudian las rutas y la fidelidad de los pingüinos: el caso “Messi” y “Antonela”

La tecnología permite observar en tiempo real las trayectorias migratorias y los puntos clave de alimentación en el Atlántico Sur. Pero las investigaciones arrojaron también una sorpresa inesperada: aproximadamente el 25% de los pingüinos no migran, sino que permanecen todo el año en aguas frente a Chubut. “Hasta hace poco era impensado”, señala Borboroglu.

Las diferencias de comportamiento entre machos y hembras también quedaron en evidencia. “Las hembras tienden a realizar viajes más cercanos a la costa, mientras que los machos suelen desplazarse mucho más alejados de ella, en el océano abierto”, detalló el científico.

Antes de lanzarse al océano, los pingüinos reciben diminutos transmisores satelitales que permiten seguir cada movimiento de su viaje

Esta diferencia se asocia a una mayor mortalidad de hembras, ya que los entornos costeros implican más riesgos. La fidelidad de los pingüinos a su pareja y al nido es elevada. El experto cuenta que han registrado parejas juntas durante al menos 17 años. Sin embargo, durante los seis meses de migración, cada integrante sigue su propio rumbo. “Al colocar transmisores en ambos miembros de algunas parejas —como ‘Messi’ y ‘Antonela’— descubrimos que cada uno sigue su propio camino, con rutas completamente diferentes, para luego reencontrarse en el mismo nido al inicio de la siguiente temporada. Bromeamos de que es como un permitido de medio año”, expresó.

El monitoreo satelital también evidenció trayectorias insólitas. Algunos pingüinos empiezan migrando hacia el sur, llegando incluso a aguas de Santa Cruz, para luego redirigirse hacia el norte. Otros apenas se alejan de las áreas próximas a sus colonias y logran sobrevivir todo el invierno localmente. “Varios han desafiado nuestras predicciones. Si bien detectamos patrones generales, también vemos diferencias individuales muy marcadas”, relata Borboroglu.

El recorrido más extenso correspondió a “Mirtha Legrand”, una pingüina que alcanzó Porto Belo, Brasil, tras atravesar aproximadamente 10.200 kilómetros desde la colonia San Lorenzo

Las velocidades y estilos de viaje también varían. “Sabemos que pueden recorrer hasta nadando 174 kilómetros en un solo día. Más que velocidades extremas, lo que observamos son comportamientos muy distintos. Algunos muestran trayectorias muy directas; otros presentan recorridos complejos”, señala. El caso de “Colapinto” se destacó por su desplazamiento marcado, mientras que “Messi” realizó trayectorias llenas de curvas, evidenciando una búsqueda intensiva de alimento: “Sus recorridos parecían ‘gambetas’ en un mapa, como las que hace en el área durante un partido”.

Cuáles son las características principales de los pingüinos

El pingüino de Magallanes, conocido por su capacidad de adaptación al ambiente marino, se distingue por un tamaño promedio de 60 a 70 centímetros y un peso de 3 a 6 kilos. Caracterizados por su plumaje negro y blanco con una distintiva banda en forma de herradura en el pecho, pasan gran parte de su tiempo en el agua, en donde cazan su alimento.

Su dieta incluye peces como la sardina, así como calamares y krill, lo que le permite aprovechar la riqueza de la costa patagónica. Durante la temporada de reproducción, los pingüinos de Magallanes regresan a las mismas áreas de nidificación cada año, donde forman parejas monógamas y cuidan juntos a sus crías.

El pingüino de Magallanes se distingue por un tamaño promedio de 60 a 70 centímetros y un peso de 3 a 6 kilos

Esta especie, considerada de casi amenazada según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), depende de la proximidad al océano para alimentar a sus crías, dado que su supervivencia está atada a la frecuencia con que los adultos pueden traerles alimento.

Por qué es clave proteger a los pingüinos y su monitoreo

Las migraciones siguen guardando enigmas. “Todavía hay mucho por entender”, reconoce Borboroglu. Los datos recolectados permiten identificar superposiciones entre rutas migratorias y actividades humanas de alto impacto, como la pesca, el tráfico marítimo o la explotación petrolera, y proponer medidas de conservación. “Trabajamos con colegas de la Universidad de Stanford para analizar qué variables ambientales determinan estas rutas, proyectar cambios oceanográficos asociados al cambio climático y predecir cómo podrían modificarse en distintos escenarios futuros”.

Los datos recolectados permiten identificar superposiciones entre rutas migratorias y actividades humanas de alto impacto, como la pesca, el tráfico marítimo o la explotación petrolera, y proponer medidas de conservación

En los casos extremos, especialmente entre los juveniles que no deben regresar pronto a reproducirse, se han registrado migraciones hasta Río de Janeiro, Brasil. Los viajes seguidos en tiempo real demuestran que la ciencia y la tecnología no solo abren caminos para la investigación, sino que acercan historias de resiliencia y adaptación que inspiran a proteger el océano y su biodiversidad.

Imagen satelital del espectacular viaje de los pingüinos desde Punta Tombo

De las 19 especies de pingüinos que existen en el mundo, todas habitan el hemisferio sur y enfrentan un escenario de presiones crecientes, tanto ambientales como antrópicas. La defensa de estas aves marinas, especialmente en sitios emblemáticos como Punta Tombo, se ha convertido en un emblema del compromiso con la conservación marina.

Estas especies son fundamentales para los ecosistemas marinos y costeros de América del Sur. Como depredadores, controlan las poblaciones de peces, calamares y crustáceos, lo que ayuda a mantener el equilibrio en la cadena trófica marina.

De las 19 especies de pingüinos que existen en el mundo, todas habitan el hemisferio sur y enfrentan un escenario de presiones crecientes, tanto ambientales como antrópicas

Además, son indicadores clave de la salud del ecosistema marino. Su bienestar refleja las condiciones del medio ambiente, y su disminución puede señalar problemas como la sobrepesca o el cambio climático. También tienen un valor económico y educativo, ya que atraen al ecoturismo, lo que fomenta la conservación de sus hábitats y genera beneficios para las comunidades locales.

Fuente: Infobae
Fotos: Global Penguin Society - Lautaro March/GPS - Jacqueline Deely