Fue echado de su trabajo por ser de baja estatura, porque según le dijeron “la Casa de Gobierno no es un circo”. Hoy sigue recorriendo las calles de Catamarca buscando trabajo para subsistir. –eldiariodecatamarca.com

“Josecito” fue despedido en marzo del `76 – hace casi 50 años era víctima del Proceso Militar
Él se transformó hace años en un personaje urbano, tal vez el último del centro de la capital catamarqueña. En la urbe catamarqueña. Se lo conoce como “el enano José”, “Josecito”. Se lo ve sentado en algún umbral, cerca de los estudios de Multimedios La Isla, un banco cercano a la plaza principal. Cruza palabras con todos, con algunas dificultades para oír y hasta caminar. “Jefe me duelen las piernas” le cuenta a un transeúnte, que le deja unos billetes, Aunque siempre dispuesto a trabajar. En los estudios de La Isla, se animó, aunque algo esquivo, tal vez porque mantiene el temor de hace 50 años cuando la dictadura militar le arrebato, una parte de su dignidad dejándolo sin trabajo, a contar, aunque sea en parte aquella triste historia que lo marco para siempre.

A pesar de su edad (74), Josecito asegura que sale todas las mañanas porque se aburre en su casa. Su rutina consiste en buscar "changas" para vivir: "A veces encuentro, a veces no encuentro", relató. Aunque realiza cualquier tipo de tarea, su especialidad es la construcción, “oficio en el que mejor me defiendo en la actualidad”, dice.
Sin embargo, su realidad no siempre fue así. Durante diez años, Josecito, fue empleado de la provincia, cumpliendo funciones de limpieza en la Casa de Gobierno en el turno noche, de 22:00 a 06:00 horas. Recuerda con afecto la buena relación que mantenía con sus compañeros de aquel entonces.
Su estabilidad laboral se terminó de manera abrupta en 1976, durante la dictadura militar. Según explicó, fue dado de baja con la aplicación de la Ley 3090, que permitía el despido de personal contratado o temporario que no estuviera "bajo presupuesto". "Tenía más de 10 años de antigüedad, pero no me habían pasado a planta; me dejaron de un día para el otro en la calle", lamentó.
Versiones off the record cuentan que Sosa fue víctima de prejuicios por su condición física. Se señala que el gobernador Jorge Carluchi, (1976-1977) a poco de ingresar a Casa de Gobierno se topó con Josecito y le preguntó al resto del personal, ¿qué hace este enano aquí?, tembloroso un agente de policía de aquel entonces, le respondió. “Él es personal de maestranza “, ¿cómo un enano en Casa de Gobierno? Se preguntó el militar, “esto no es un circo, ya me le dan la baja”, así concluyeron sus días de trabajo digno para Josecito.
A pesar del tiempo transcurrido, José siente que su situación nunca tuvo un cierre formal ni recibió la indemnización correspondiente. "El caso sigue ahí, no ha tenido solución", afirma. Aunque actualmente gestiona una pensión debido a su edad, señaló la dificultad de avanzar legalmente: "Acá las cosas funcionan cuando hay plata; si no, no te dan bolilla", resume.
Pese a las dificultades, y no contar con un abogado, Josecito mantiene su dignidad intacta y la esperanza de jubilarse algún día, con sus 74 años a cuesta. Aunque cuenta con el apoyo de su familia, sigue saliendo a la calle cada mañana con la esperanza de encontrar un trabajo que le permita una subsistencia, que concluye siempre en la ayuda de “los amigos” como él dice.
“Josecito” fue despedido en marzo del `76 – hace casi 50 años era víctima del Proceso Militar
