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Una investigación realizada en el sur de Costar Rica sobre la recuperación del suelo aplicó toneladas de este residuo orgánico sobre un terreno afectado.

Costa Rica, reconocida a nivel global por la calidad de su producción cafetera, fue el escenario de un innovador experimento científico enfocado en la recuperación ambiental, y con un descubrimiento que permitió al área tratada superar el 80% de cobertura forestal y triplicó el crecimiento de la vegetación frente a la zona de control.

En 2018, un equipo de investigadores seleccionó una finca degradada en el cantón de Coto Brus, en la región sur del territorio costarricense, con el objetivo de evaluar si los subproductos de la industria cafetera podían utilizarse para revitalizar los bosques tropicales.

Para llevar adelante la prueba, los especialistas cubrieron el terreno utilizando el equivalente a 30 camiones cargados con pulpa de café, un descarte habitual de los beneficios que suele representar un desafío para el tratamiento de efluentes agrícolas.

Cómo se desarrolló el experimento y el impacto en el suelo de Costa Rica

La metodología consistió en delimitar dos parcelas idénticas de 35 por 40 metros. En una de ellas se esparcieron 360 metros cúbicos de pulpa de café, generando una capa orgánica de medio metro de espesor, mientras que la parcela restante se mantuvo intacta como sector de control para medir las variaciones comparativas.

Durante los dos años posteriores, el equipo monitoreó de forma rigurosa la evolución de la tierra, la vegetación emergente y el desarrollo de la cobertura de copa. Los análisis periódicos permitieron identificar dos beneficios determinantes:

Bloqueo de especies invasoras: La densa capa de materia orgánica actuó como una barrera natural que impidió la proliferación de pastos no nativos que asfixiaban el terreno.

Aporte nutricional: A medida que el residuo comenzó a descomponerse, liberó nutrientes esenciales, registrando mejoras sustanciales en los niveles de carbono, nitrógeno y fósforo del suelo.

Los resultados a los dos años: de pastizales a un bosque joven

Las diferencias visuales y biológicas entre ambas parcelas al cabo de veinticuatro meses resultaron concluyentes. Mientras que el sector sin intervención continuaba dominado por pastizales, la parcela tratada con pulpa de café alcanzó una cobertura de dosel forestal superior al 80% (frente al 20% del área testigo).

Asimismo, la altura promedio de la vegetación en la zona abonada fue cuatro veces mayor, consolidando un bosque joven de aproximadamente cuatro metros de altura. Pese al éxito de la prueba piloto, los científicos destacaron que, si bien el método demuestra el potencial de ciertos residuos agrícolas para transformar pasivos ambientales en herramientas de restauración ecológica, aún se requieren nuevas investigaciones a mayor escala para validar su aplicación en diferentes ecosistemas.