"Si los chilenos entendemos que, para Argentina, Malvinas es importante, hagámoslo propio", planteó el diplomático, que sentó postura en medio del aumento de la tensión por la soberanía del territorio en la Patagonia.El embajador de Chile en el país, Gonzalo Uriarte Herrera, reiteró el apoyo de su país al reclamo de soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas y pidió "reciprocidad" del Gobierno argentino en la controversia por el dominio del Estrecho de Magallanes.

El diplomático formuló esta afirmación durante su exposición ante el Rotary Club de Buenos Aires, donde propuso que ambos países incorporen como propias las prioridades estratégicas del otro.
“Sabemos que para Argentina es muy importante”, dijo Uriarte sobre Malvinas, antes de plantear la reciprocidad que espera de la Argentina: “Si los chilenos entendemos que para Argentina Malvinas es importante, hagámoslo propio”. En ese sentido, agregó: “Si para Argentina es recíproco, esperamos lo mismo, como es con el Estrecho”. El embajador también llamó a “no exacerbar nacionalismos” y defendió la construcción de una agenda común entre ambos países.
El pedido chileno se produce pocos días después de la reunión entre Javier Milei y José Antonio Kast, que permitió descomprimir la tensión bilateral generada alrededor del Estrecho de Magallanes. Uriarte, que presenció el encuentro, lo describió como un “abrazo esperanzador después de días intensos y convulsos” y aseguró que fue un “muy buen encuentro”.
Durante esa bilateral, Kast ratificó el respaldo chileno a los legítimos derechos de soberanía de la Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, además de sostener la necesidad de reanudar las negociaciones con el Reino Unido para alcanzar una solución pacífica a la controversia.
En paralelo, Milei y Kast ratificaron que el régimen jurídico del Estrecho de Magallanes está establecido por el Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984, y reconocieron la soberanía chilena sobre la totalidad del paso interoceánico. La aclaración se produjo después de la controversia provocada por declaraciones del jefe de la Fuerza Aérea Argentina, Gustavo Valverde, que obligaron a intervenir a la Cancillería y posteriormente al ministro de Defensa, Carlos Presti.
Uriarte vinculó la discusión sobre ambos territorios con la necesidad de profundizar la integración entre la Argentina y Chile. Como antecedente, recordó que el Tratado de Paz y Amistad de 1984 permitió posteriormente la firma de 19 instrumentos internacionales, siete de ellos vinculados con la libre circulación. “Mi sueño es un espacio de libre circulación”, resumió. También puso como ejemplo a Europa, donde países que atravesaron guerras y disputas territoriales terminaron construyendo túneles, puentes y espacios de libre circulación.
Mientras el embajador chileno reclama que Buenos Aires acompañe a Santiago en su posición sobre el Estrecho de Magallanes, sectores políticos y empresarios de Punta Arenas avanzan con una iniciativa comercial vinculada directamente con las Islas Malvinas. El objetivo es posicionar a la ciudad como un punto de abastecimiento para las islas, en momentos en que la explotación petrolera de Sea Lion comienza a tomar velocidad.
La iniciativa tendrá una instancia concreta el 28 y 29 de septiembre, cuando se realice en Punta Arenas una ronda de negocios orientada a conformar una cadena de suministros para las islas. Entre los productos y servicios contemplados aparecen alimentos, gas licuado, repuestos, materiales para la construcción y otros insumos destinados a la infraestructura petrolera.
El atractivo del proyecto está dado, en buena medida, por la ubicación de Punta Arenas. La distancia marítima hasta las islas es aproximadamente la mitad de la que existe desde Montevideo, lo que permitiría establecer una conexión logística más directa. De consolidarse, ese vínculo podría transformar a la ciudad chilena en parte de un corredor regional alrededor de la actividad hidrocarburífera, con participación de compañías chilenas y británicas.
La posibilidad cobra mayor dimensión por Sea Lion, el proyecto desarrollado por la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration en aguas cuya soberanía reclama la Argentina.
