Rodrigo Morabito, Juez de Ejecución Penal Juvenil abordó la problemática del acoso escolar, el rol de las familias y la responsabilidad penal juvenil a partir de los 14 años.- eldiariodecatamarca.com.ar – laislafm.com.ar

En una entrevista realizada por el periodista José Alsina Alcobért, para el programa “La Mañana en La Isla”, a través de La Isla FM 107.9 y eldiariodecatamarca.com, el juez Rodrigo Morabito abordó la problemática del acoso escolar, el rol de las familias y la responsabilidad penal juvenil a partir de los 14 años.
“El acoso escolar, conocido comúnmente como bullying, y el hostigamiento dentro de los establecimientos educativos no constituyen un delito autónomo en el Código Penal argentino. Sin embargo, las consecuencias físicas y psicológicas que este flagelo genera sí están sujetas a severas sanciones penales que pueden alcanzar hasta diez años de prisión”, así lo explicó Rodrigo Morabito, en una entrevista donde se analizó en profundidad el alcance de la legislación actual, el impacto del acoso en los adolescentes y la responsabilidad ineludible de los adultos.
El juez aclaró que la figura del hostigamiento humillatorio no está estipulada de forma directa dentro de la norma penal, aunque sus secuelas sí se persiguen judicialmente: "El bullying como flagelo no está tipificado en el Código Penal y tampoco está tipificado el hostigamiento escolar. Lo que está tipificado son las consecuencias que pueden derivar del flagelo del bullying, que pueden ser lesiones físicas o psíquicas, o si hay algún problema más grave, por ejemplo, instigación al suicidio."
En relación con la edad a partir de la cual se puede responder legalmente ante estos hechos, el magistrado recordó el marco normativo vigente para los menores: "Cualquier persona, a partir de los 14 años en adelante, sin lugar a dudas puede responder ante la ley penal juvenil. Que la ley penal haya bajado la edad de punibilidad no significa que le haya quitado la adolescencia a nadie: una cosa es la adolescencia y otra cosa es a partir de qué momento yo puedo responder ante la ley", ejemplificó.
Al abordar el impacto del acoso en los jóvenes, Morabito enfatizó que el daño emocional muchas veces supera la agresión corporal y requiere de una estricta demostración técnica en los tribunales: "El bullying deja huellas psicológicas peores que una agresión física. Pero todo lo que se denuncia en la justicia penal se tiene que probar con pericias: si es una lesión física, con una pericia médica; si es una lesión psicológica, con una pericia psicológica."
Respecto a las eventuales condenas que pueden recaer sobre los responsables de estas agresiones, detalló la gravedad de las escalas previstas: "Una lesión grave puede tener una pena de hasta 6 años, mientras que una lesión gravísima puede ser de hasta 10 años de cumplimiento efectivo. Que una pena sea en suspenso no significa que no sea pena, tiene consecuencias gravísimas."
Consultado sobre el lugar de alojamiento en caso de que un menor deba cumplir una pena de prisión efectiva en la provincia, indicó que la responsabilidad recae en el ámbito institucional del Poder Ejecutivo: "Si es menor de edad, será en una institución especializada. Por este momento en Catamarca será el Centro Juvenil Santa Rosa, que debería estar adaptado y adecuado."
Uno de los puntos centrales de la entrevista estuvo enfocado en la conducta de los padres y en la necesidad de no eludir la responsabilidad en el hogar ni delegarla exclusivamente en los tribunales: "Los adultos tienen que dialogar demasiado con los chicos.
Tienen que dejar de tener miedo de que su hijo solo pueda llegar a ser víctima, sino que principalmente tienen que tener miedo de que puedan llegar a ser potenciales victimarios, es decir, aquellos que hacen el daño a otros adolescentes, ya sea en forma física, psíquica o digital."
Asimismo, se refirió a las diversas actitudes que observa cotidianamente en el ámbito judicial frente a estos casos: "He visto de todo: padres que se preocupan y se ocupan, y padres que no. He visto padres que vienen y tratan de justificar a sus hijos, actuando a veces más irracionales que ellos, pensando que la justicia actúa injustamente cuando interviene en una conducta que es transgresora. Hay que preocuparse mucho con el diálogo y no dejar que el Estado se ocupe de todo, y mucho menos la justicia penal, que debe ser siempre la última intervención."
El Periodista José Alsina Alcobert cerró la entrevista con una profunda reflexión sobre el compromiso permanente que exige la formación de los jóvenes. Haciendo una analogía con la dedicación que requiere hacer crecer una planta desde su semilla, se remarcó el peligro de abandonar el seguimiento diario de los hijos: "No podes poner una semilla y después que se la arregle con el viento. El 99% de las cosas que suceden es responsabilidad de los progenitores o de quien esté a cargo de ese niño. Los adolescentes son quienes van a decidir los destinos de este país; de ahí la trascendencia de no dejarlos solos y ocuparnos siempre", cerró.
