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La morosidad de las familias se profundizó durante mayo y ya acumula 19 meses consecutivos en aumento. Los jóvenes son los más endeudados.

La morosidad del crédito al sector privado volvió a mostrar un deterioro durante mayo y alcanzó nuevos máximos históricos en el segmento de las familias.

De acuerdo con una estimación elaborada por la consultora 1816 a partir de los datos de la Central de Deudores del Banco Central (CENDEU), el porcentaje de créditos familiares con atrasos superiores a 90 días ascendió desde el 12,1% de abril al 12,7%, es decir, cerca de 7 millones de personas. Se trata del decimonoveno incremento mensual consecutivo del indicador.

El fenómeno no se limita únicamente a los hogares. En el conjunto del crédito al sector privado, la irregularidad aumentó del 7,3% al 7,7% durante mayo, mientras que en el segmento empresarial también se observó un deterioro, con un incremento de la mora desde el 3,3% al 3,5%.

El informe advierte que el deterioro resulta especialmente significativo si se compara con la situación observada a fines de 2024, cuando apenas el 2,5% de los créditos destinados a familias presentaba incumplimientos. Desde entonces, el crecimiento de la mora se concentró principalmente en los préstamos personales y en los saldos financiados de tarjetas de crédito.

Además, el análisis revela que el incremento fue generalizado dentro del sistema financiero: 26 de las 30 entidades relevadas registraron un aumento en sus niveles de irregularidad durante mayo.

Uno de los datos más preocupantes corresponde a las entidades no financieras, donde la mora alcanzó el 32,2%. Aunque este segmento representa alrededor del 17% del financiamiento al sector privado, exhibe niveles de incumplimiento considerablemente superiores a los observados en la banca tradicional.

Los jóvenes con alto nivel de incumplimiento

El estudio también identifica una fuerte vulnerabilidad entre los jóvenes. Según las estimaciones de 1816, cerca del 40% de las personas menores de 35 años que mantienen algún crédito vigente (ya sea con entidades financieras o no financieras) registra al menos un préstamo en situación irregular.

Este comportamiento refleja el mayor impacto que han tenido el encarecimiento del crédito y el deterioro de la capacidad de pago sobre los segmentos con menor trayectoria financiera y menores niveles de ahorro.

En los últimos días, el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, sostuvo durante una exposición en Córdoba que la mora habría alcanzado su punto máximo durante el segundo trimestre del año, por lo que las próximas mediciones podrían comenzar a mostrar una estabilización de la tendencia.

Sin embargo, la información correspondiente a mayo plantea un escenario algo menos optimista. Con dos meses consecutivos de aceleración —abril y mayo—, la consultora considera que resulta cada vez más difícil sostener la expectativa de que el pico del deterioro haya quedado atrás durante el primer trimestre.

Aun así, el informe prevé que, si bien la mora podría continuar aumentando durante el segundo trimestre, el ritmo de crecimiento tendería a moderarse. En ese escenario jugarían a favor la desaceleración de la inflación y una reducción gradual de los costos operativos para el sistema financiero.

La debilidad del crédito

Más allá de la evolución de la mora, 1816 observa que el crédito en pesos al sector privado dejó de contraerse en términos reales entre mayo y junio, aunque todavía sin señales de una recuperación suficientemente robusta.

La consultora estima que el financiamiento a las familias difícilmente vuelva a desempeñar, en el corto plazo, el papel dinamizador que tuvo sobre la actividad económica durante el segundo semestre de 2024 y la primera mitad de 2025. Entre las razones menciona que más del 27% de las personas que habían accedido a préstamos dejaron de reunir las condiciones necesarias para obtener nuevo financiamiento.

No obstante, el informe relativiza el impacto macroeconómico de esta situación. Dado que el crédito continúa representando una porción reducida de la economía argentina en relación con otros países, considera que la desaceleración del financiamiento no necesariamente impedirá que el Producto Bruto Interno mantenga una trayectoria de crecimiento durante los próximos doce meses.